
Como cada mañana se despertó a las seis en punto. Estiró el brazo hacia la mesita de noche donde sonaba sin tregua aquel miserable aparato que le anunciaba la vuelta a la realidad. Tras dos intentos fallidos, logró por fin callar el desagradable zumbido que rompía irreverente el silencio de la madrugada.
Julia Soria Rey y Carmen Fernandez Soria