Raquel camina desnuda por la avenida. Las miradas se instalan en la lozanía de sus contornos: señoras tapando los ojos de sus hijos, profusión de piropos masculinos, el chirriar de un accidente automovilístico y una viejita persignándose “Perdónala, Señor”. Pero ella no se percata de nada, el gozo en su rostro, aún infantil, la acompaña en su flotar sobre el pavimento.
Mónica Peña
Mostrando entradas con la etiqueta Mónica Peña. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mónica Peña. Mostrar todas las entradas
viernes, 2 de noviembre de 2007
Suscribirse a:
Entradas (Atom)